Que hermoso lugar es Cuatrociénegas, rodeado de tantas bellezas naturales.
A menudo tengo una discusión con mi amigo Gus sobre si los Pueblos Mágicos de verdad merecen ostentar ese titulo. La realidad es que los requerimientos para ser Pueblo Mágico son bien básicos y la verdad es que creo que hay algunos que no deberían tener el reconocimiento; pero afortunadamente Cuatrociénegas no es uno de ellos y son muchos los motivos por los que es un Pueblo Mágico en verdad.
El motivo de mi viaje fue la boda de mi amiga Paola Jaime y su ahora esposo Cesar Flores, quienes organizaron toda una experiencia de boda norteña para nosotros sus invitados.

Para llegar a Cuatrociénegas primero tuve que pasar por Torreón y lo primero que pregunte ahí fue si quedaban muy lejos las Gorditas de la Pestaña. Paola y yo vivimos juntas en lo que antes era el Distrito Federal y ahora conocemos como CDMX y me acuerdo que cuando iba a Torreón de donde es ella, regresaba con paquetes de gorditas listas para calentar y rellenar ¡Deliciosas! y me decía que como toda la comida, sabían mucho mejor recién hechecitas y por supuesto que es verdad. Me pedí una de chicharrón y una de huevo y las dos estaban super ricas. Si alguna vez vuelvo a Torreon tengo que volver a ir y ademas probar los elotes y los lonches de adobada que me recomendó mi alumna Valeria y que ya no alcance por falta de tiempo.

De Torreon a Cuatrociénegas son 3 horas y media aprox y el boleto de autobus sale entre $300 y $400.
La experiencia de esta carretera es increíble. Puedes ver áreas super pobladas de cactus y otras donde la arena es tan blanca y tan escasa la vegetación que te sientes en otro planeta. También hay plantas que parecen de otro mundo; me encanto un agave al cual le crece una vara larga en el centro coronada con una especie de serie de flores.
Cuando iba entrando a Cuatrociénegas me enteré que por ahí pasan las Mariposas Monarca en su ruta desde Canada y hacia sus santuarios en Michoacan y Estado de México; se pueden ver letreros en la carretera sugiriendo conducir a baja velocidad en los meses de la migración para evitar la muerte masiva de estas en las carreteras.
Mi hotel se encontraba en las afueras del pueblo. Me hospede en Hacienda 1800 y no saben que lugar tan bonito, de verdad que yo no me imaginaba que Cuatrociénegas tuviera un hotel así. Al entrar lo primero que ves es una deliciosa alberca con hamacas blancas de fondo, camastros y camas que son la promesa de una tarde de ensueño.

Llegué y tome un baño para quitarme lo pesado del traslado de encima y me dirigí al restaurante del Hotel para saludar a todos. Entré y me encontré con un festín; había de muchos tipos de tacos y algunos tuétanos a lo largo de toda la mesa. Todo mundo estaba feliz y más los novios. Casi todas las comidas las hice en el restaurante del hotel, al inicio por practicidad pero después cuando me acercaba a los locales para pedirles recomendaciones, todos me decían que mi hotel tenia la mejor comida de Cuatrociénegas y lo creo así.

Nos citaron los novios a las 7:00pm en el Callejón de Guevara y al llegar comenzaba a sonar una banda, y a bailar unas mojigangas. ¡Nos tenían preparada una callejoneada! Una callejoneada es una tradición muy mexicana en la que se hace un recorrido por algunas calles, liderados por un grupo de música que en el centro del país suele ser estudiantina y en los estados del norte es mas común que sea con banda y la gente va caminando, tomando alguna bebida que la suele llevar un burrito tequilero y que es ofrecida por lo organizadores y así van todos participando bailando principalmente; las mojigangas suelen representar el motivo del festejo que en este caso eran la imagen del novio y la novia. Las callejoneadas del sur y del norte del país tienen sus diferencias entre ellas pero lo que tienen muy en común es que son una celebracion y nos vestimos de gala para asistir a ellas y festejamos ahí todo nuestro folklore.

La Callejoneada dio fin en La Cantina El 40 un establecimiento que tiene casa en uno de los edificios con arquitectura mas emblemática de Cuatrociénegas; ahí los novios nos tenían preparado para el rompe-hielo, tacos y drinks coquetos; déjenme contarles que las mas ambientadas eran “las tias”, amigas de la mamá de la novia ¡Unas hermosas!. Decidimos regresar al hotel para descansar para la celebracion del día siguiente, y al llegar se escucho la voz del novio de mi amiga Are, Max, que decía… -se me antojo algo dulcecito- todos gritamos -¡Si!- y nos dirigimos al restaurant del hotel. Cerramos la noche con broche de oro, pan de elote esponjosito con leche condensada encima, helado de nuez y carajillos ¡Oh, si!

Al día siguiente nos levantamos y decidimos usar el día en turistear un poco; nos dirigimos hacia la Poza Azul y el Castillo. La Poza Azul es un oasis de color azul en el desierto. No se si ustedes recuerden alguna caricatura de la niñez, cuando algún personaje terminaba en el desierto y comenzaba a ilusionar oasis hermosos que saciarían su sed. Pues algo así es la Poza Azul; es tan hermosa y su agua se ve tan limpia y fresca que dudas de estar en la realidad o ilusionando. Su color se debe a la abundancia de un mineral color celeste que te hace sentir en el caribe. Está prohibido introducirse en sus aguas así como en todas las otras pozas que se encuentran en el área; esto es porque son únicas e invaluables; dentro de sus aguas podemos encontrar estromatolitos que son responsables de la generación de oxigeno en el planeta y la evidencia mas antigua de vida terrestre; con un poco de imaginación se podrán dar cuenta ustedes del valor que tiene este lugar y lo importante que es su conservación. Esta abierta todos los días de 10 a 17hrs.
La entrada a este lugar tiene un costo de $50 y es necesario contar con un guía para acceder al área ya que está resguardado tras una reja con candado del que solo los guías y hoteles tienen llave.

Nosotros pagamos $80 pesos y eso nos cubría la entrada también de “El castillo”.
El Castillo es parte de las Dunas de Yeso, o Arenales, que es un pasaje surrealista que da a los visitantes la sensación de estar en otro planeta con su hermosa arena blanca más aún que la de Cancún y tan fresca que puedes caminar descalzo sobre ella incluso en las horas de más sol y sus dunas producto de la evaporación que dejó estos montículos de yeso en su estado mas puro.

Regresamos al Hotel a la Celebracion de Amor

Y miren nada más esas caras de felicidad.

Una vez que paso la boda, la tornaboda (que por cierto, recibí muchos mensajes de curiosidad y de asombro por tener en México esta tradición de hacer una fiesta después de la fiesta, o una fiesta antes de la fiesta, o una fiesta antes de la fiesta y una después de la fiesta y pues… ¿Que les puedo decir? ¡Somos mexicanos!) y cuando todos los invitados dejaron Cuatrociénegas para regresar a sus lugares de origen; yo me dispuse a explorar un poco mas la zona.

Visité la plaza central donde esta el tradicional kiosco, la iglesia y donde me encontré un señor que hace piñas locas; que son piñas servidas en la misma cascara de la piña con mango, chamoy y gomitas; se me hace agua la boca de acordarme.
Luego mi hotel me asignó a Luis el guía que me llevaría a los atractivos turísticos que me faltaron.
Llego Luis y de las primeras cosas que me contó fue que hace poco a había llevado a un equipo de National Geographic a fotografiar la zona y que me llevaría a esos mismos lugares, otra de las cosas que me contó es que le gusta mas que le digan Ángel, así que cuando le escriban para que los lleve a conocer Cuatrociénegas, ya saben, le dicen Ángel.
Fuimos primero al Rio Mezquites y me fascinó. Primero porque aquí sí se puede meter uno a nadar y me encanta nadar; y porque a pesar de que yo fui sola y solo a conocer, ahí hay palapas y puede uno llevar comida y bebidas para pasar el día, ¡es un balneario, pues! y uno en medio del desierto ¡Imaginense!, yo fui en abril y el clima estaba a una de estar fresco pero imagínense en el verano con el calorón y las temperaturas que alcanza la zona, imaginense ahí, una carnita asada y una cevecita. El costo del acceso es de $90 para turistas y de $60 pesos para locales. Hay baños, estacionamiento y renta de kayaks.

Una cosa mas por la que me encantó este lugar es porque el agua es super clarita y me contó Luis que cuando hay menos viento el agua es aun mas cristalina y el que sea tan clara significa que puedes ver los peces y tortugas que ahí habitan y hasta nadar entre ellos.
Ese día por la tarde fuimos a la Mina de Mármol, que si bien en esta mina en algún momento de la vida sí había Mármol, ahora solo se puede encontrar Travertino y de este material son los enormes bloques que se encuentran dispuestos tanto en la cima como al pie de la Loma de San Marcos desde la que se puede obtener una vista increíble de la zona así como tomar fotografías padrísimas de este atractivo turístico que no deja de ser impresionante a pesar de ser producto de la mano del hombre y no de la naturaleza.

Lo que hace mágico el pueblo de Cuatrociénegas son sus atractivos turísticos y lo bien cuidados que están; de verdad que eso fue algo que me sorprendió. Tanto las calles como los atractivos turísticos están limpios, libres de basura, el control del acceso puede molestar a algunos pero de verdad que ha servido y seguirá sirviendo para que Cuatrociénegas sea la maravilla de destino que es y que estoy segura estará cada vez más entre los destinos elegidos por los viajeros.

Si llegaste hasta acá… ¡Felicidades campeón!
¡Estas listo para visitar Cuatrociénegas!


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