Hoy pasé una tarde de lo mas agradable en la Terraza del Hotel Posada Freeman, mi roomie @fridaaamarin tenia ya varios fines de semana diciéndome que se le antojaba ir a la Terraza del Freeman pero yo no le seguía mucho el rollo porque siempre prefiero ir a la playa a meter los pies en la arena; pero este fin de semana algo cambio… ¡Ya no hace tanto calor!, ¡Por fin!
Hoy era el día perfecto para ceder ante la insistencia de mi querida amiga que no se aun porque tenia tantas ganas de visitar ese lugar.
Así que llegamos y lo primero que me gustaría comentar es como desde que vas llegando puedes apreciar su justo y glorioso paso por el tiempo, la ubicación de dos jarrones con lilys fue perfectamente diseñada para darte la bienvenida, los ruidos del viejo elevador te anuncian tu llegada al piso 10 donde después de subir un par de escaleras mas te recibe la terraza, la albercas aire libre y un recorrido de 360º de nuestra ciudad costera.
Pasar una tarde en la Terraza del Hotel Freeman es un viaje a los salientes 50´s, es uno de esos edificios que sientes historias saliendo de sus paredes, anécdotas flotando en su atmósfera nostalgia. Una fila continua de mini farolas de bola enmarcan el pequeño espacio en el cielo que Guillermo Freeman Rojo se hizo aquí en el puerto. Si te aburres puedes asomarte y jugar ilusiones ópticas con el mosaico monocromo, o contar las lamparas que hasta allá por el clavadista se pierden.
No se porque Frida tenia tantas ganas de ir a la Terraza del Freeman pero si se porque quiero regresar; es una experiencia en un lugar privilegiado en muchos sentidos, que te provoca emociones y evoca la memoria sensorial. Es una microatmosfera temporal que la puedes percibir desde que pasas sus inmediaciones.
y ¿qué les cuento del atardecer?
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