Gin, el destilado de moda.

Les contaba hace algunas semanas que me fui a Las Vegas y extrañaba muchos los taquitos. Hoy vengo a contarles otra de las reflexiones que tuve en este viaje y…

Les contaba hace algunas semanas que me fui a Las Vegas y extrañaba muchos los taquitos. Hoy vengo a contarles otra de las reflexiones que tuve en este viaje y tiene que ver con el destilado de moda, El Gin.
Pues como en las vegas una cerveza sale en aproximadamente $14 dólares y un litro de algún coctel alrededor de $65, una buena opción es es llevar una botella en la maleta o comprarla en el duty free. Íbamos 15 chicas en este viaje y nos pusimos de acuerdo para que cada una llevara una botella para “precopear”; y así sucedió.
¡Oh, sorpresa! Cuando las tres chicas que compartían habitación conmigo y yo sacamos nuestras respectivas botellas y las cuatro habíamos comprado Gin.
Ahí posamos nuestras hermosas y coquetas botellas junto al minibar, luciendo sus brillantes colores y marcas impronunciables; todas las botellas eran distintas, sin duda se podían diferenciar las notas de las especias que caracterizaban a cada una, unos más cítricos que otros, unos mas secos, pero el destilado base era el mismo; esto me puso a pensar en por qué ha ganado tanta popularidad el Gin en los últimos años.
En los restaurantes y bares de moda de cualquier localidad podemos encontrar al menos una bebida firma con base de Gin; mis favoritos son los que tienen pepino o maracuya, por supuesto sin dejar de lado el revolucionado Gin Tonic que si bien hace quince años era una bebida que sólo pedían señores mayores, periodistas y alcohólicos, ahora se ha convertido en la bebida mas trendy con sus laminitas de piel de limón o macedonias de naranja o mandarina.
Y por supuesto que hay de Ginebras a Ginebras, pero existen algunas reglas básicas para asegurarnos que nuestro Gin nos ofrecerá la experiencia esperada:
Se debe servir en alguna copa tipo balón o en algún vaso ancho, descartemos los vasos alargados que nos permiten una capacidad menor y que hacen que calentemos las bebidas con el contacto tan amplio de la mano.
Los hielos deben ser grandes, gruesos y duros; descartando los hielos caseros que regularmente son pequeños y diluyen demasiado las bebidas.
No debemos excedernos con la medida del Gin, lejos de potencializar nuestra bebida lo único que hacemos es aumentar el efecto alcohólico y perder el balance de las notas del Gin con los aromatizantes añadidos.
Los aromatizantes añadidos del Gin deben ser sutiles, el Gin por sí mismo ya cuenta con una firma de especias que de sobresaturarlo con frutas solo tapamos el sabor que este nos ofrece; basta con un poco de piel de algún cítrico o unas laminas de pepino para aromatizarlo en su punto ideal.
No existe una ginebra ideal, ni siquiera podría recomendarles un Gin Premium porque en gustos se rompen géneros, los géneros en tipos y también hay de tipos a tipos de estómagos.
Yo los invito a explorar este destilado lleno de matices y experimentar con su versatilidad ahora que esta tan en boga, entremos en el tren del sibaritismo coctelero y usted decida lo que le gusta.